viernes, 15 de agosto de 2014

HOMENAJE A NUESTRA ASUNCIÓN...


                       Hoy, 15 de Agosto, festividad nacional de Nuestra Señora de la Asunción, homónimo que da nombre a esta Asociación, no podíamos menos que dedicar una entrada en honor a esa persona en la que nos inspiramos para llevar a cabo este proyecto en general, no solo para denominarlo.
     
                          Y ahora sí hablo en singular, porque nadie mejor que yo conocía a Asunción "La Tarala", como la llamaban por apodo en el pueblo. Ella, mi abuela, abuela de la Presidenta actual de esta Asociación, era una mujer ejemplar. Y qué voy a decir yo si era mi abuela ¿verdad? Mi segunda madre, mi guía, mi protectora... Ella me enseñó muchas cosas de la vida, me enseñó a darme a los demás, de ahí nació la pasión por mi profesión y el trabajo altruista que realizo a través de esta Asociación y que he realizado como voluntaria en numerosas ocasiones en otras asociaciones de diversa índole. Pero bueno, ya está bien de contaros mi versión desde mi punto de vista subjetivo y sobretodo, lleno de amor y veneración por esta mujer. Desde luego, decir simplemente que era (y es, y lo será de por vida y de postmortem) mi "abuela", ya en sí, esa palabra explica muchas características que engloban a la mayoría de las abuelas del mundo mundial, sin embargo, os quiero contar más de ella y de su vida, para que entendáis por qué no había ningún nombre más idóneo para abrir camino a esta Asociación.   

                 Asunción nació un 3 de marzo de 1920 en el seno de una familia humilde formada por 7 herman@s. Siendo una de las mayores, pronto tuvo que hacerse cargo de las tareas domésticas y del campo. Después conoció a mi abuelo y al poco tiempo de noviazgo se casaron y siguió realizando las mismas labores que de soltera. Vivió una guerra en la que perdió a uno de sus hermanos, sufrió las penurias del franquismo, tres partos y quedó viuda relativamente joven. Nunca tuvo la oportunidad de aprender a leer ni escribir, pero era la persona más educada que yo he conocido, ni el momento para darse un capricho o pensar en sí misma. Su consuelo era Dios y su pequeña familia, quería a sus nietos con locura y nos consentía todo lo que podía y más. Se apañaba con poca cosa y aunque no le sobrara, siempre tenía para compartir con los demás. Nunca escuché de su boca un grito o una palabra mal sonante. Para mí fue un modelo de bonanza, prudencia y fortaleza a seguir. Sufrió una larga enfermedad de unos 6-7 años, ahora conocida como Alzheimer (entonces era demencia senil que se agudizaba con la edad), en la que hijos y nietos éramos los cuidadores principales, pasamos cambios de personalidad, olvidos frecuentes, respuestas repetitivas, actitudes negativas y en ciertos momentos, una gran sobrecarga física y emocional ¿qué sabéis cómo se paliaba? Con besos, con caricias, con sonrisas, con cuentos e historietas diferentes y adaptadas a cada situación. Mi delicia era ir a visitarla cada tarde después del trabajo, sentarme a su lado del sofá y cogerle la mano, aunque no me hablase, me miraba con dulzura y tengo la certeza de que aunque no supiese quien era esa persona que estaba sentada frente a ella, sabía que la quería muchísimo. Una de esas tardes, cuando fui a visitarla después del trabajo, estaba agonizando. Llevábamos meses viendola postrada en una cama y aún así no nos habíamos hecho a la idea de que este día podía llegar... Tuvimos 2 días para despedirla, vino toda la familia y no nos separamos de ella ni un momento. Así murió, un frío 3 de Diciembre de 2006, con el cariño que tanto merecía. Fue entonces, haciendo el duelo cuando entendí lo importante que es una buena atención a familiares en esta enfermedad, que lo vivan como un gesto de cariño hacia su enferm@ y que le aporten, no solo el soporte médico y físico, sino el emocional, para que pueda partir con la tranquilidad y la satisfacción de dejar un entorno plagado de amor y de ternura, justo así es como yo la recuerdo.

               Contado esto, entenderéis que esta Asociación es un símbolo en su honor, porque ella lo merecía y porque es muy importante cuidar tanto a familiares como a enferm@s, especialmente en las demencias. Además del nombre y de que padeció la enfermedad de Alzheimer, otro simbolismo es la fecha de fundación de la Asociación, que consta como tal en el Acta Fundacional, el 3 de diciembre de 2013, justo 7 años después de su fallecimiento. No podía ser de otro modo, y allí donde esté le doy las gracias, por darme la fuerza de seguir adelante con el proyecto y sin que decaiga la ilusión a pesar de lo difícil que está resultando acercarse a la población diana, y lo más importante, de saber transmitírsela a mis compis de equipo. 

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